El acolchado se prefiere comúnmente en el cultivo de plantas cultivadas en áreas agrícolas donde se realiza la siembra en hileras y que son aptas para la agricultura mecanizada. Este método proporciona control de malezas al cubrir los espacios entre hileras o las partes superiores de los lomos y previene la erosión del suelo. Entre los cultivos de campo sembrados en hileras, especialmente plantas como el maíz, el algodón, los frijoles, la soja y el girasol se cultivan con acolchado. Además, cubrir el suelo con plantas de cobertura en los árboles es una práctica común de acolchado. Por ejemplo, se pueden sembrar plantas forrajeras como la alfalfa y la veza para el acolchado en árboles frutales. Los cítricos (limón, naranja, mandarina, granada, etc.), las frutas de hueso (albaricoque, almendra, olivo) y las bayas también pueden someterse al acolchado. Entre otras plantas en las que se aplica el acolchado en el jardín, destacan las hortalizas cuyas hojas o frutos se consumen, como el tomate, la col, el quingombó, la lechuga, el pimiento y la berenjena. Además, el acolchado se utiliza con frecuencia en plantas como el pepino, la sandía, la fresa y el melón. Este método apoya la salud de las plantas, protege el suelo y aumenta el rendimiento.