El método de riego más cómodo, estético y eficaz para el riego de grandes áreas de césped o parques y jardines es el sistema de riego por aspersión (Sprinkler). Para diseñar el sistema de riego por aspersión, es necesario conocer algunos principios fundamentales.
Estos principios son los siguientes:
(1) Carácter del suelo (especialmente la porosidad y la capacidad de retención de agua del suelo)
(2) Clima
– Dirección y velocidad del viento predominante
– Características de humedad y precipitación
(3) Suministro de agua (fuente)
– Fuente (pozo, depósito, lago, estanque, piscina o agua de la ciudad)
– Caudal y presión
(4) Deseos y anhelos del propietario
Tras la elección del tipo de sistema, la tarea a realizar es la selección de los cabezales de aspersión a intervalos determinados según los requerimientos de riego de la planta, las características de absorción del suelo, y el caudal y la presión de la fuente de agua disponible.
Los cabezales de aspersión se dividen en dos tipos principales: cabezales de pulverización y cabezales rotativos.
Cabezales de pulverización funcionan con una presión de entre 1.0 y 2.5 atm (atü), riegan áreas pequeñas con un diámetro de 6 a 12 m y consumen más agua por unidad de tiempo. Estos constituyen los cabezales de aspersión más adecuados para áreas de césped pequeñas y áreas de forma irregular.
Cabezales rotativos por otro lado, funcionan con una presión más alta de 2 a 6 atm (atü), realizan el riego en áreas más grandes con un diámetro de 24 a 60 m, pero consumen menos agua por unidad de tiempo. Los aspersores rotativos se utilizan de la manera más eficaz y eficiente en grandes áreas de césped. Con este tipo de cabezales de aspersión, se puede realizar el riego en áreas de círculo completo y círculo parcial (sector circular).
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