En caso de que el animal contraiga la enfermedad, se pueden utilizar antibióticos para controlar la infección. Para ayudar a aliviar el sistema digestivo, se pueden administrar sustancias que reducen la acidez estomacal por vía oral. Se pueden utilizar medicamentos que previenen la formación de espuma para reducir la acumulación de gases. Se pueden aplicar analgésicos para contribuir al alivio y al proceso de recuperación del animal. Se puede administrar vitamina B1 para prevenir o tratar problemas del sistema nervioso. Además, el uso de probióticos naturales o comerciales para regular la microflora intestinal es también un método de tratamiento común. Sin embargo, el proceso de tratamiento puede variar según la gravedad de la enfermedad, el estado de salud general del animal y la evaluación del veterinario. Por lo tanto, el veterinario debe determinar un plan de tratamiento adecuado para cada paciente.
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